martes, 21 de febrero de 2012

Ruedita de la fortunita

Desde niña he visto la vida de manera muy melodramática. Ya hacía mis primeras novelas (literatura) a los 8 años. Unos guiones mal escritos, con recursos llenos de llanto fácil  e historias de las más horrendas.

Ahora como adulta sigo viendo la vida con la misma obstinada manía dramática. Puedo ver una gotita de lluvia caer y cuando menos me doy cuenta ya tuve un orgasmo visual. Así, toda exageradota.

Ahora estoy en esa cafetaría en la que tantas veces he fantaseado historias de cafés y me llamó la atención esa mamita, joven, de pelo rizado, con la pañalera, la bebé, las mil mamilas, haciéndose bolas hasta para sentarse en la mesa. No sabe si poner primero la pañalera o cuidar la cabeza de la bebé que ya se ha chicoteado un par de veces.

Así de inútil me veía yo. Como me ha recordado a mí. Una madre primeriza que apenas puede cuidarse así misma y la vida ya le puso un ser perfecto en sus manos.

El primer año de la vida de F le dediqué mi tiempo completo. Teníamos poco dinero y paseaba para desaburrirme. No tenía carro y cargaba con doscientos pesos en mi bolso. Tenía mucho tiempo para pensar y me atrevo a decir que fue el declive de mis escasos momentos lúcidos y creativos.

El tiempo transcurría lento y tenía días de pensamientos revueltos. El cansancio era bárbaro y lo más importante en ese momento era cuidar de F. Aún lo recuerdo como si fuera ayer, sus cachetes rojos, sus minúsculas manos, su cabeza pelona, sus ojos de rayita y sus balbucéos sin saber que su mamá hacía triples esfuerzos para entender su existencia. Mi vida era esa, la de la contemplación.

Cuando F tenía 5 meses viví lo que para muchos padres podría ser una pesadilla. Carlos se quedó sin trabajo, yo no trabajaba y teníamos que pagar mes a mes la renta, pañales, leche, médico, etc etc etc. Estábamos en banca rota. Tocamos fondo.

((Escena de "Nosotros los pobres"))
 -¿Y ahora qué hacemos chachita?
-No lo sé mi Pepe el Toro, ya veremos cómo le haremos, pero el amor no faltará en nuestra mesa.
 ((y la escena termina con un beso profundo))

Recuerdo haberme sentado en la sala vacía de ese departamento iluminado. Tenía una bella vista hacia un barranco boscoso. Los árboles crujían y le hacían más ruido a mis pensamientos aturdidos.  La contemplación comenzaba a agobiarme.

Y entonces Carlos y yo salíamos todos los días de casa, nos íbamos a pasear por la ciudad, como lo harían dos novios pero ahora con un chamaco a cuestas. Comíamos helado y camínabamos los tres por horas dando vueltas sin rumbo por la ciudad. Nuestro cambiador de bebé era la cajuela del auto. Y así se nos olvidaba que teníamos deudas que pagar, una casa que mantener y depresiones que superar.

Fueron tiempos engañosos, muy buenos tiempos cuando teníamos tiempo.

Estábamos locos, lo sé. Otros quizá hubieran buscado trabajo todos los días hasta debajo de las piedras. Pero en cambio nosotros nos hacíamos pasar como ricos y compradores de casas. Soñando, jugando a que algún día pordríamos comprar nuestra casa.

Eso no era todo. Recorríamos mueblerías e imáginabamos decorar nuestra casa imaginaria. ¿Locos? Que si lo estábamos de remate.

Tres meses después Carlos encontró un trabajo. Las deudas eran enormes.

Así que mi melodrama nato me salvó en ese periodo, me hizo creer que soy un personaje de alguna novela francesa a la que le ocurrirían grandes aventuras y misterios soprendentes. Y así seguirá siendo.

No sé dónde esté mañana ni cuál será mi situación económica. Seguro será mejor pues todos los días sembramos trabajo y dedicación, pero la vida es extraña, vivimos una ruleta rusa.

4 comentarios:

  1. no inventes! pasé exactamente por lo mismo, esa parte de pasear los tres como si nada hiciera falta, quiza en realidad así era, deambulabamos como si no importara que traíamos solo unos cuantos pesos en la bolsa, me hiciste revivir eso, qué cosa!
    Pero me quedo con que fueron buenos tiempos pese a todo, y mañana quizá estos tiempos de hoy sean los mejores tiempos, quien sabe...

    ResponderSuprimir
  2. Hola Indra, un día buscaba información de algo que necesita saber (aja necesitaba, de esas curiosidades que no se pueden quedar así; total que al estar googleando apareció tu blog, ahora lo leo por gusto. Quería ponerme en contacto contigo, ya sé, ya sé, suena raro, pero me pasarías tu mail? es que acá no puedo enviar mensajes privados si no lo haría :) saludos

    ResponderSuprimir
    Respuestas
    1. Hola Andrea. Quizás es más fácil que me dejes tu correo y te escribo. Un abrazo.

      Suprimir
  3. Yo nunca camine de la mano de nadie, ni perdia gustosamente el tiempo, mi etapa de susanita se me iba en pretender ser feliz, pretender estar contenta....como me hubiera gustado dejar de ser funcional y caminar sin pena y con mucha gloria de la mano del papa del hijo.

    ResponderSuprimir